La fábula de las piedras

Cuando llegó a clase, el profesor portaba un recipiente de 20 litros con la boca ancha y cuatro bolsas repletas de materiales diversos. Nada más entrar, dejó el gran recipiente de vidrio sobre el escritorio y empezó a llenarlo de grandes piedras que iba cogiendo de una de las bolsas, hasta que el recipiente estuvo lleno de ellas. Tras hacer esto, preguntó a sus alumnos: “¿está lleno el recipiente?” La respuesta unánime fue: “Está lleno; no le cabe nada más”.
El profesor tomó la segunda bolsa, que estaba llena de arena, y fue dejándola caer en el recipiente hasta que quedó lleno de arena. Tras esto, volvió a preguntar: “¿Al recipiente le cabe algo más?”. La respuesta ahora fue que “tal vez sí”.
Sin añadir nada tomó la tercera bolsa, rellena de sal en este caso, y empezó a verterla sacudiendo de vez en vez el recipiente para que la sal llenara los huecos entre los granos de arena y fuera asentándose. Por tercera vez el profesor preguntó: “¿creen que al recipiente le quepa algo más?”. Los alumnos se mantuvieron en silencio.
Finalmente, el profesor tomó la última bolsa, sacó una botella y empezó a verter agua hasta que cubrió totalmente el recipiente…
Recuerda: “Las cosas importantes ponlas primero. El resto encontrará su lugar”.
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